Trastorno por déficit de atención con Hiperactividad en etapa adulta

Por África Urbano Zabaleta el 24/09/2014
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Los pacientes que son diagnosticados con este trastorno, encuentran justificación a todo un recorrido vital cargado de malestar psicológico, dificultades para el aprendizaje, situaciones de riesgo por conductas impulsivas, peleas, consumo de sustancias, ansiedad, fracaso escolar, pérdida de oportunidades laborales, desavenencias de pareja, falta de control en los impulsos, y un sin fin de problemas que dicho trastorno, frecuentemente no diagnosticado en la etapa escolar, les ha acarreado.

La dificultad está relacionada con una disfunción de las redes neuronales del lóbulo frontal de la corteza cerebral. Los neurotransmisores encargados de activar o desactivar cadenas de respuestas adaptativas en cada caso, no funcionan adecuadamente. El sujeto tiene, por tanto, dificultades en

  • Inhibición de respuesta.
  • Supervisión de acciones.
  • Anticipación de consecuencias.
  • Planificación y organización de secuencias con objetivo determinado.
  • Atención sostenida y selectiva a nivel auditivo y/o visual.
  • Memoria de trabajo o capacidad para trabajar con información compleja de forma simultánea.
  • Tolerancia a la frustración, capacidad de corregir el error buscando estrategias de trabajo y/o acción que mejoren sus resultados.
  • Flexibilidad cognitiva o capacidad de cambiar de ruta.
  • Velocidad de procesamiento o capacidad de realizar acciones de forma cada vez más automática, rápida y eficaz.

Este es un trastorno crónico y que puede llegar a ser muy discapacitante, pero de buena trayectoria cuando se toman medidas y el paciente se compromete a realizar una serie de acciones que el terapeuta le recomienda.

En algunos casos, es necesario utilizar una medicación que, si bien no cura, modifica los patrones de conducta de los pacientes durante el tiempo en que está aprendiendo a gestionar su conducta.