Terapia de pareja

Por África Urbano Zabaleta el 05/09/2016
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La terapia de pareja es un tipo de proceso terapéutico dirigido por un psicólogo. Como toda terapia es un proceso de aprendizaje.

Durante las sesiones de terapia, el psicólogo clínico da pautas a cada uno de los componentes de la pareja con el fin de modificar las conductas que llevan al conflicto. Se pretende que la pareja aprenda a desarrollar de manera conjunta, un estilo de relación positivo, basado en la confianza mutua, la aceptación del otro, la gestión en la toma de decisiones, y el respecto.

Cuando la relación de pareja es saludable, el individuo está más cerca del bienestar psicológico. Porque en una correcta relación de pareja existe la empatía, la escucha activa, la comunicación asertiva y la caricia psicológica.

Las relaciones de pareja pueden llegar a deteriorarse hasta un punto en el que sea necesario aprender a canalizar las tensiones y los desencuentros en un contexto de terapia.

El origen del problema suele ser multicausal. Hay causas exógenas y/o endógenas que contribuyen al desamor.

Entre las primeras, las más comunes son la falta de tiempo, la monotonía, la dedicación a la crianza de los hijos, las jornadas laborales extremas, el cansancio. O también los problemas laborales, los problemas económicos, el desgaste de los años de relación y/o la injerencia de las respectivas familias de origen, lo que generan en las parejas problemas que les van distanciando.

Entre las causas endógenas está la individualidad de cada uno de los componentes de la pareja; sus propios orígenes; su perfil temperamental y/o personal; las propias tensiones; la inestabilidad emocional de uno o de ambos; el componente de intolerancia a la frustración de cada uno de ellos; la forma de relacionarse en la intimidad; la forma de resolver los propios conflictos; y/o la forma de afrontar el estrés.

En muchas ocasiones, con la convivencia se frustran las expectativas que cada uno de los cónyuges había puesto en el otro. La falta de aceptación, puede llevar a la falta de respeto, la hostilidad verbal, y/o la frialdad conyugal.

El diálogo cargado de reproches, de errores no solucionados del pasado, o de anticipaciones futuras, lleva a las parejas a entrar en una circularidad de dudosa solución.
El alejamiento, la incomunicación y la falta de complicidad van ganando espacio y es preciso reiniciar, recapitular.