Trastorno de ansiedad generalizada

Por África Urbano Zabaleta el 24/09/2014
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El trastorno de ansiedad puede acompañar al sujeto desde la infancia hasta la etapa adulta llegando a producirse en ocasiones crisis de pánico o temores que afectan a la vida personal, social y laboral del individuo, o generando situaciones de alteración más profundos que sumen al sujeto en un estado de Distimia o Depresión.

–  ANSIEDAD GENERALIZADA: preocupación excesiva y miedo generalizado que el sujeto manifiesta a través de una serie de síntomas somáticos: palpitaciones, tensión muscular, desasosiego, baja concentración, morderse las uñas, y/o trastornos de sueño. Cuando no se trata a tiempo, puede llegar a provocar Crisis de pánico o Fobias. Estos cuadros afectan a la vida personal, y socio-laboral del individuo.

–  CRISIS DE PÁNICO: se caracteriza por un periodo de miedo intenso o terror que tiene un inicio repentino y llega a su punto máximo muy rápidamente. La persona que lo sufre tiene una excesiva preocupación acerca de ataques o crisis futuras y la pérdida de control que conlleva. Tiene manifestaciones físicas: agobio, taquicardia, sudoración, diarrea.

–  FOBIAS Y MIEDOS: son miedos exagerados, irracionales e injustificados que se generan a partir de distintas circunstancias llevando al sujeto a realizar conductas de escape. Los niños con fobia escolar llegan a padecer nauseas, palpitaciones y ahogos cuando tienen que entrar en el colegio. Las Fobias sociales producen impacto de distinta categoría en los sujetos, en casos extremos, a nivel socio-laboral. Las Fobias especificas puede expresarse mediante llanto, rabietas, inmovilización, anguastia exagerada, ante la presencia de un animal u objeto, o ante la anticipación de que dicho estímulo pueda aparecer.

–  MUTISMO: dentro de este trastorno nos movemos a lo largo de un continuo:

·  Sujetos que se comunican oralmente de manera escueta (aversión a hablar)

·  Sujetos que seleccionan las personas y las situaciones en las que hablan (mutismo selectivo)

·  Y otros que van restringiendo progresivamente las situaciones y las personas hasta no hablar con nadie (mutismo total).

Los niños con este trastorno presentan aislamiento social, utilizan medios de comunicación alternativos (gestos, muecas, movimientos de cabeza), suelen presentar negativismo, pataletas, contacto ocular escaso, suelen mirar hacia abajo, y problemas fonológicos, expresivos y/o articulatorios.

Dado el origen multicausal del mutismo la intervención que se propone debe contemplar la actuación en los ámbitos familiar, social, escolar o laboral sin dejar a un lado la intervención neuropsicológica.

–  TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO: otra manifestación de la ansiedad la observamos en sujetos que realizan conductas repetitivas de forma frecuente. Las obsesiones son pensamientos no deseados, recurrentes e intrusos, mientras que las compulsiones son conductas estereotipadas y recurrentes, que el sujeto siente la necesidad de realizar. Se observa en algunos desde edades tempranas afectandoles en su vida cotidiana.